jueves, 17 de enero de 2013

Un héroe de ciudad.


Siempre creí que desde pequeño uno se forja el destino que desea, y que su futuro básicamente se basa en eso, en lo que uno elije ser.
Después de un tiempo, pude darme cuenta que el destino y el futuro que uno elije puede cambiarse.
A mi, no me tocaron varias opciones para elegir que iba a hacer. Digamos que no crecí en un lugar apacible en donde crecen la mayoría de los chicos, yo era de esa minoría que paso su infancia en los lugares más inseguros de Buenos Aires. Nací y me críe en una pequeña villa de emergencia.
Claro que eso no me impidió que sueñe con viajar a la parte más linda del mundo, o creer que en un futuro todo seria mejor para mi familia y para mí. Pero lamentablemente esos sueños se fueron desvaneciendo a medida que fui creciendo, a medida que el tiempo pasaba fui dándome cuenta que era una boca más en mi familia y que eso no era bueno, era un gasto, gasto en comida, en ropa, y cosas que un niño necesita.
Al existir estos gastos en mi casa, todo era escaso, era escaso el dinero, la comida, la ropa, no alcanzaba para todo, solo para un tercio de todo lo que necesitábamos.
Fue por eso que con solo trece años decidí ir a buscar empleo y así poder ayudar aportando algo de dinero, pero hiciera lo que hiciera, con la edad que tenía no lograría trabajar en ningún lado.
Sin empleo, volví al barrio. Fue en ese momento donde me encontré con un amigo mío de hace ya varios años, se podría decir que nacimos juntos, un compañero de toda la vida. Pero que va, solo me trajo problemas haberle echo caso.
Me pregunto si quería conseguir dinero, mi respuesta fue claramente un si. ¿De donde sacaríamos ese dinero? Robando.
Fue así como me agarraron en Avenida Corrientes dos policías, justo en el momento donde le arrebataba la cartera a una anciana mayor, también fue en ese momento cuando me di cuenta que a quien yo creía un compañero de toda la vida, me abandono sin dejar rastro alguno.
Volví a casa con mi madre, era obvio que cuando llegara me esperaba una gran tunda después de lo que había echo.
Pero no fue la primera y ultima vez que hacia algo así. Seguí robando una y otra vez, mintiéndole a mi vieja de que había conseguido por fin un trabajo donde no se fijaban si tenías el secundario completo o no.
Cinco años después cumpliría la mayoría de edad, mis entradas y salidas transitorias entre las diferentes comisarías de la zona, ya no seria lo mismo. Esta vez si cometía un error, podría quedar encerrado por un largo tiempo.
Lamentablemente ese error sucedió, y fue así como quede encerrado hasta la edad de veintitrés años. Me dejaron salir un año antes por la buena conducta que tenia en aquel lugar. Durante todos esos años de exilio, esos años de estar solo si nadie a mi lado, pude reflexionar, me di cuenta que era un ladrón, alguien que ni siquiera merecía vivir después de los actos que cometí.
Al salir, fui hasta mi barrio, a ver a mi familia nuevamente, pues, ellos no esperaban que saliera tan pronto. Hace bastante no los veía, de un día para el otro dejaron de visitarme sin más.
Al llegar donde estaba mi casa, vi que esta estaba en malas condiciones, la habían prendido fuego. Los vecinos que pudieron reconocerme, me dijeron que cuando caí preso, personas en busca de justicia por los crímenes que había cometido prendieron fuego todo y con un arma le quitaron la vida a cada integrante de mi familia.
Entre en mi casa echa pedazos, me arrodille y lloré. Invadido por una furia tremenda, ¿Esto era lo que un criminal debía pagar por sus crímenes? ¿La muerte de toda su familia?
En un viejo armario quemado, había una caja de hierro que el fuego no pudo quemar, en su interior, un buzo bastante grande, unos pantalones, varias armas y una simple nota.
“Sal de aquí y haz justicia por los vivos, por ti mismo, no por los muertos. Estamos bien.”
Era como una nota consuelo. Pero dentro de mi nada podía consolarme, había una ira gigantesca, ¿Habrían escrito esa nota por que sabían lo que venia? Todavía los extraño.
Me puse los pantalones, tome las armas y el buzo. Salí a la calle.
Dentro de mí estaba esa sensación que sentía cuando salía a robar, pero era distinto. Sentía que estaba cambiando mi destino, eso que creía imposible, por fin estaba pasando, solo queda saber que me depara mi futuro después de esto que elegí.
Esta vez me veía otra vez en Avenida Corrientes, otra vez una anciana, pero esta vez no era yo el que estaba robándole, esta vez, estaba defendiéndola, esta vez, yo no era el criminal…

viernes, 11 de enero de 2013

El reloj de plata. (II)

-Sigo sin entender que haces acá.
-Ya te dije, vine para arreglar tus errores.
-¿Mis errores?, ¿MIS ERRORES? Querrás decir los tuyos.
-No, acordate que somos los mismos, claro que yo soy del futuro…
-¿Del futuro? Dale, lo único que sabes decir es eso viejo, seguramente queres que caiga en tu juego para después estafarme. ¿Te pensas que  no conozco a gente como vos?, dale, andate.
-¿Seguís sin creerme? ¿Sabes algo? ¿Sabes como llegue acá?
-No, no me interesa, quiero que te vayas.
Abrí la puerta y justo cuando estaba por echarlo, me susurro al oído.
-Me trajo el reloj de plata.
-¿Qué? Sentate. El reloj de plata es una tonta historia infantil, aparte, solamente existió uno solo en el mundo y se rompió.
-No, vos sabes que no solo es una tonta historia, los restos del reloj se encontraron, pero jamás pudieron armarlo de nuevo.
-¡EXACTO! Por esa razón es imposible que vos vengas del futuro, ahora retirate.
-Realmente no vengo del futuro.
-Retirate.
-Vengo del pasado, pero también del futuro.
-Imposible.
-James Meeks, el viajero que escribió la historia sobre el reloj de plata, quedo atrapado en el tiempo, ¿Te acordas?, el tenia que esperar cincuenta años para volver a usar el reloj de plata, lamentablemente, murió.
-¿Y?
-Y ahí fue cuando yo encontré el reloj. La historia que escribió Meeks, no era más que un cuento para niños, pero yo sabia que el reloj existía y fue en aquella pequeña tienda que lo compré. Viaje al futuro y no fue agradable, volví al pasado, hace aproximadamente tres años para poder verte, ¿Ahora entendes?
-Claro, es razonable. Hace tres años atrás encontraron los restos del reloj de plata, pero nunca supieron repararlo. Pero…
-¿Te queda alguna duda?
-Sigue siendo imposible, ¡El reloj de plata no permite a los viajeros encontrarse con ellos mismos!, ¡Según Meeks los enviaría de nuevo hasta su tiempo actual!, Explícame eso maldito mentiroso…
-Lo que Meeks no sabía es que el reloj de plata al romperse, perdió su “Magia” por así decirlo y de esa manera puedo estar teniendo esta charla con vos.
-¿Y el?
-Ha, vamos, quedo atrapado en el tiempo, el no había nacido todavía, era imposible encontrarse con el mismo.
* * *
-¿Y entonces queres que te ayude a repara el reloj de plata?
-Si.
-Va a ser difícil, los restos están guardados en un departamento especial, para que nadie pueda tocarlo, debería tener un permiso especial y lamentablemente no lo tengo.
-Ha, vamos, tengo que poder arreglar el reloj para irme de acá y dejarte tranquilo con tus errores, eso es lo que hubiera querido Meeks.
-Voy a hacer lo posible, yo también quiero que te vayas, no quiero convertirme en vos.
-Jaja, eso lo veremos, solo el tiempo lo dirá...


lunes, 7 de enero de 2013

Esta historia recién empieza.

Muchas veces no puedo dormir, y al no poder dormir, me pongo a pensar, pienso bastantes cosas, diferentes cosas, pero al final termino centrándome en un solo tema y pienso solo en eso.
Anoche, me puse a pensar en una sola cosa, y fue en el momento donde volvimos a hablar nuevamente. ¿Te acordas? Después de que no quería dirigirte la palabra.
Tenia un nudo en la garganta, me hablaste y no sabia que decir, me quede callado como un tonto, las palabras no me salían. ¿Y en mi interior? En mi interior pasaban millones de cosas, no sabia que hacer, termine haciendo lo que sentí que era correcto.
Te toque el hombro para que me miraras, y con muy poquitas fuerzas lo único que salio de mi boca fue un “Te amo”, no pude decir “Si, te perdono” o “Estas perdonada”, lo único que dije fue “Te amo”.
Fue en ese momento, cuando me di cuenta lo que realmente sentía por vos, fue cuando me di cuenta que ya no eras como cualquier persona, fue cuando me di cuenta que me pasaban cosas con vos, cosas que con los demás no me pasaban. Fue entonces cuando me miraste y no hicimos más que besarnos.
No estaba seguro si el haberte perdonado estaba bien, pero si estaba seguro de algo, pase lo que pase, no quería perderte, no te quería lejos de mí.
Había pasado tiempo desde que no hablábamos, por diferentes idas y vueltas, y eso ya me daba miedo. ¿Pero sabes que me daba más miedo? El hecho de que no éramos nada, y al decir que no éramos nada, me refiero a nada serio, me daba más que miedo el perderte, el saber que no eras mía, pero ahí estaba, intentándolo una vez más, solo una vez más.
También me acuerdo de tus palabras: “Fue un error”, ¿Pero sabes una cosa? Nada es un error, si las cosas pasaron, fue por que así tenia que ser. No me catalogo como santo, claro que yo también cometí “Errores”.
Idas, vueltas, idas, vueltas, así fue todo el tiempo.
También tenia miedo a equivocarme, miedo a ser lastimado otra vez, estaba confundido, mi cabeza decía que no lo intente más que me olvide de todo, pero mi corazón decía que si lo haga, que intente nuevamente.
Pero como ya dije, ahí estaba, intentándolo nuevamente, con miedo, pero intentándolo de nuevo.
A lo largo de todo lo que nos conocimos, siempre alrededor nuestro había personas que tanto a vos, como a mi, nos lastimaban y así fue que nos lastimamos también los dos, llegando al punto de no hablarnos por meses.
¿Te puedo contar algo? En esos meses, te extrañé, y te extrañé mas de la cuenta, extrañaba nuestras charlas, extrañaba tus abrazos, tus miradas, tu sonrisa, extrañaba todo, y pese a que estaba con otra persona, nadie podía reemplazarte, nadie, siempre estabas en mi cabeza, fui un tonto al pensar que estando con otra persona iba a olvidarte.
Después de eso, volvimos a hablarnos, parecía que todo iba bien, que había vuelto a ser lo de antes, pero no fue así. Me lastimaste.
Lloré, me enoje, no quería hablarte, estaba decepcionado, no quería hacer nada, no quería hablar de nada con nadie, quería olvidarme de todo y nada más.
¿Sigo? Después de eso, buscaste la excusa perfecta para que volvamos a hablarnos, pero no tenía pensado hacerlo, no quería. ¿Cómo me sentí? Usado, como un juguete, como uno más.
¿Qué termine haciendo? Termine de todas formas hablándote, ya te lo dije, estaba confundido, pero al final hice lo que pensé que era correcto, nos besamos.
Fue como que un día para el otro todo se arreglo, otra vez, parecía que todo iba bien, pero en el fondo los dos sabíamos que era la última vez, que si no funcionaba ahora, no iba a funcionar más.
Aposté todo a vos, a que todo iba a salir bien, sabia que podías lastimarme una vez más, pero lo hice, confíe otra vez.
¿Seguimos?, ¿En serio querés saber como terminamos? Juntos.
Te conocí, me enamore, llore, me enoje, te cele, te abrace, te bese, te mire, te sonreí, me reí con vos, nos dejamos de hablar, volvimos a hablarnos, me enoje de nuevo, te cambie, me cambiaste, volvimos a hablarnos una vez más, nos besamos muchas veces más, nos pusimos de novios, te elegí a vos, ¿Algo más? Ha si, te ame, te amo y te voy amar hasta el cielo.
Sé que en cualquier momento se puede terminar y se que capaz no voy a tenerte por siempre a mi lado, por eso disfruto cada momento con vos, cada risa, cada mirada, cada abrazo, cada beso, disfruto todo de vos.
A pesar de las idas y vueltas, todo termino bien, ¿No?
Pero, ¿Sabes algo? Esta historia no termina acá, te puedo jurar que la verdadera historia recién empieza…

domingo, 6 de enero de 2013

Boxeandole a la vida.


-Uno, dos…
Caí, ni siquiera estoy entre las cuerdas, estoy en la lona.
-Tres, cuatro…
Lo perdí todo, en cuestión de segundos.
Jamás pensé en caer, jamás. Estaba invicto, pero todo lo que sube, lamentablemente, tiene que bajar.
Yo subí bastante alto, o debería decir mejor, la fama se subió a mi cabeza y de alguna manera no me dejo pensar en lo que hacia.
Los demás boxeadores tenían razón al decir que de todas las peleas, la pelea contra la vida seria la única en la que si importaría ganar, que las demás serian solo basura. Pues, aun que las demás fueran solo basuras, igual las gané.
¡Que tonto fui!, me confíe demasiado, pensaba que la pelea contra la vida seria como las demás, como todas las basuras que gané. Pero no es así, estuve equivocado, la vida golpea, y golpea mucho más fuerte que cualquier boxeador con el que haya peleado.
En un momento me creí invencible, o algo por el estilo, pero ¿De que servía ser invencible si al fin y al cabo la pelea mas importante de todas la perdería?
La fama, el dinero, el poder de estar primero en todos los podios se había apoderado de mí, el salir por la calle, dar fotos y autógrafos a la gente que me seguía, me hacia sentir mucho más importante, invencible.
Era aquel boxeador que estaba en la boca de todos, era aquel boxeador que se había echo desde abajo, pero que ahora estaba arriba, era conocido, era famoso.
Pero muy en el fondo era aquel boxeador que se había olvidado de sus principios, que estaba cegado, que se olvido de cómo y donde se crío.
Pero ya se los conté, la vida golpea y muy fuerte.
Con el tiempo, fui olvidándome también, que tenia una esposa y dos hermosos hijos. Me olvide que ellos lo eran todo, los cambie.
Los cambie por la fama y el dinero, pero el cambio no fue por siempre, no solo los cambie, sino que también los perdí.
Luego llego la perdida de un titán, de la figura más grande que existía para mí, la muerte de mi padre. Aquel hombre que me había enseñado lo hermoso que era el boxeo, que era mucho más hermoso tener el respeto de todos, que la fama y el dinero. Pero, ¿Saben que?, También lo cambie.
La vida me dio unos pocos golpes hasta ahora, y casi me deja knockout, me dejo entre las cuerdas, me hizo tambalear, me hizo tropezar, me hizo tocar la lona y hasta me lastimó.
-Cinco, seis…
No importa cuantas veces caiga, no importa cuantas veces me golpee, voy a levantarme y a pelear.
Voy a pelear cada round, como si fuese el ultimo, voy a hacer lo que mejor se hacer, lo que mi padre me enseño, boxear y sacarle el respeto a esta vida.
La vida me golpeo varias veces, los golpes, hicieron que vea todo lo que perdí, y todo lo que gane, y hoy, prefiero pelear por lo que perdí, antes de quedarme con lo que gane.
La fama no vale nada.
-Siete, och- ¡LA PELEA CONTINUA!

lunes, 31 de diciembre de 2012

El destino de Finx.


Solo le pedí a la corte de Maidana, tres días para poder cambiarle el carácter a Finx, solo tres días y prometí que si lo lograba yo cuidaría de el, en caso contrario, estaría dispuesto a que lo maten.
Nadie sabe muy bien como fue que Finx apareció en Maidana, pero una mañana casi destroza toda la ciudad, por suerte pudieron atraparlo.
Cadenas por aquí, cadenas por allá, el pobre quedo en una gran jaula encerrado. ¿Su destino después de eso? La gran corte había tomado la decisión de matarlo, pues, era un dragón sin dueño y al parecer sin un lugar a donde ir.
Los grandes caballeros tenían dragones para enfrentar las distintas batallas, fue ahí cuando tuve la gran idea de... ¿Domar o dominar? Bueno, la idea de cambiar a Finx, de cambiar su mal comportamiento, por el de un dragón real. Fue entonces cuando pedí los tres días a la gran corte.
El primer día, fue nuestro primer contacto, decidí que nadie me acompañase, abrí el gran candado de la jaula, me miro con sus ojos rojos y abrió sus grandes alas, me asustó, tanto, que retrocedí dejando la puerta de la jaula sin candado. Trato de escapar, pero atine a decirle “¡NO!”, retrocedió y largo un gran gemido, otra vez logro hacer que retrocediera, pero no tanto como la primera vez. “Te dije que no”, le dije, y retrocedió. En ningún momento dejamos de mirarnos a los ojos. Sus ojos eran rojos, como el fuego, rojos, muy rojos. Sin miedo, atraído por su mirada, decidí acercarme, amago a abrir sus grandes alas de nuevo, pero no lo hizo, extendí mi mano hasta su cabeza y logre tocar su hermosa piel de color oscuro. Cerré la jaula, y me fui sin  más.
El segundo día, cargue en mi bolso un gran trozo de carne y fui nuevamente solo hasta la jaula, la abrí y me metí sin miedo alguno, me miro, levanto sus garras, y las volvió a poner en el suelo, sabia que no iba a lastimarme. Extendí mi mano y lo acaricie, nunca creí que iba a dejarse querer de esa manera, saque la carne que llevaba en mi bolso y se la di, comió con ansia, parecía tener hambre. “Esto es carne de animales, y te prometo, si te seguís portando así conmigo, te esperan grandes manjares reales mi dragón” le dije.
Lo acaricie por un largo tiempo, fue así que descubrí en su cuello un pequeño grabado con tinta, su nombre, FINX.
Se agacho, como haciendo una clemencia hacia mí, fue cuando aproveche y acaricie su lomo. “Subí” escuche una voz en mi interior. Cuentan, los grandes caballeros, que el lazo que tienen con sus dragones es tan fuerte, que se comunican telepáticamente con estos, en ese momento, no podía creer lo que estaba pasando, tenía un lazo con Finx, un lazo ya bastante fuerte.
Me subí a su lomo, y nuevamente escuche una voz en mi interior, “Esto es recién el comienzo mi caballero, usted sin conocerme me demostró un gran respeto hacia mi, como nunca nadie lo había echo, pero recuerde que solo es el comienzo…”, y se levanto tirándome al piso de su lomo.
Quedaba un día, un día para decidir el destino de Finx.
Fui hasta la jaula el tercer día y la abrí de puerta a puerta, confié, en que si realmente había construido un gran lazo entre Finx y yo, este no se escaparía y se quedaría a mi lado para combatir en grandes batallas, para volar por la ciudad libre sin que nadie quisiera atraparlo, para convertirse en un dragón real. Salio de la jaula, abrió sus grandes alas y se fue. Pensé que todo había sido en vano, que nada sirvió, que iban a atraparlo y matarlo como se había dicho en un principio.
Me quede mirando el horizonte desde la torre donde estaba la jaula de Finx pensando que seria de el. Escuche un fuerte ruido detrás de mí, me di media vuelta, y ahí estaba el. Finx, había vuelto, pero no estaba como yo lo conocí, llevaba una gran armadura dorada, y se agacho nuevamente ante mí como lo hizo anteriormente.
Me subí a su lomo, y me dijo “No pensaba dejarte, solo necesitaba mi armadura, jamás antes usada, ya que jamás pensé que iba a ser el dragón de caballero como vos”, “Volemos hasta la corte” fue lo único que le dije.
Volé encima de Finx, era increíble, una sensación que jamás podré describir. Llegamos a la corte, y demostré a todos que pude cambiar a Finx.
Aquel dragón que llego destruyendo Maidana ya no era el mismo, ya no la destruiría, pelearía para ella.
Finx ya no era un dragón sin dueño, ya no era un dragón sin un lugar a donde ir, su lugar era Maidana, Finx era mi dragón, con el que pelearía en grandes batallas, con el que volaría por cualquier lugar, su destino era estar a mi lado, Finx logro ser mío.

viernes, 28 de diciembre de 2012

La botellita de cristal.


Navegábamos día y noche, pero una mañana vimos que flotando en el agua había una pequeña botella.
Grite a mi tripulación que iríamos tras ella. Cuando nos acercamos, era tan solo una pequeña botella de Ron.
Justo en el momento en el que iba a arrojarla nuevamente en el mar, me percate de que dentro de la botellita había un trozo de papel. Lo saque y el papel contenía dos cosas, una pequeña nota y un mapa.
En la nota decía “Mi tripulación y yo, lamentablemente nos hundimos con todos nuestros tesoros y pertenencias en el punto marcado en el mapa adjunto”.
En el mapa, se mostraba una “X” en el lugar donde el barco de este hombre se había hundido. El lugar no estaba tan lejos de donde nosotros estábamos.
Mostré las cosas a mi oficial de mayor confianza, y le pregunte si tendríamos que ir hasta allí, el respondió que seria lo mejor, había tesoros en el medio.
Fuimos hasta el punto señalado en el mapa, mande a los mejores buzos hasta el fondo del mar, para que traigan los tesoros, pero no encontraron más que una botella de hierro.
Dentro de la botella de hierro había otro trozo de papel, este decía: “Perdón por la broma que le eh hecho, no hay ninguna tripulación, ni ningún tesoro, esto le servirá de lección para próxima. De todas formas para recompensar el viaje que ha realizado hasta acá, debajo de donde encontró flotando la botellita de cristal, hay una caja con dinero para recompensarlo por haber venido, sin más que decir, me despido”.
Me invadía una gran ira, habíamos caído en un truco tan tonto.
Fuimos hasta donde encontramos la botellita de cristal, encontramos el dinero, pero jamás volveremos a confiar en un trozo de papel encontrado en una simple botella de cristal.

Esto fue escrito y basado a partir del relato "La botellita de cristal" de H. P. Lovecraft.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Ángeles caídos.


Caía, caía y caía en lo profundo, no podía volar, ya no tenia alas.
Desperté en una habitación, en ella se encontraba un pequeño aparato encendido, le llamaban “Tele”. No me desespere y camine hacia la puerta, la abrí y había un pasillo, muy largo y con varias puertas, supuse que todas eran diferentes habitaciones como en la que me encontraba yo. Al final del pasillo, me encontré con una anciana, de unos setenta años, me preguntó como estaba, era increíble la paz que tenía esa señora en su interior. Le conteste que estaba bien, que tenia un poco de dolor de cabeza, me dio una pastilla, creo que se llamaba “Aspirina” o algo así, lo bueno es que eso termino con el terrible dolor de cabeza que tenia.
Acto seguido, le pregunte que me había pasado, a penas y recordaba lo sucedido. Me dijo que caí en su patio, con gran fuerza. Creyó que estaba muerto, pero cuando se acerco, se dio cuenta de que no era así, solo estaba inconsciente, me llevo hasta su casa, y me acomodo en una de sus habitaciones.
“¿Muerto?, ¿Cómo iba a morir?, ¡Los ángeles no podemos morir!” La anciana largo una carcajada, y dijo que el golpe si me había afectado.
“Mis alas, ¿Acaso no ves mis alas?, ¡Los humanos no tienen alas!” Se río nuevamente, y me dijo que vaya a acostarme, que parecía no estar bien.
Salí afuera bruscamente, en busca de libertad, de poder volar, de volver a los cielos otra vez. Pero era inútil, en mi espalda ya no estaban mis hermosas alas, ya no las tenía, no podía volar, no pude entenderlo. Lo único que hice, fue arrodillarme, mirar hacia el cielo, y largarme a llorar.
En mi llanto, llego un pequeño pájaro y se poso en mi hombro. “¿No lo entiendes?, ¿Fue muy fuerte el golpe?” Me dijo al oído. No entendía nada de lo que pasaba, por esa razón le pedí una explicación. No tenia mis alas, pero aun podía hablar con todo ser vivo, eso, al menos, me daba una gran ventaja entre los humanos.
El pajarito, me explico y yo recordaba a penas, lo que había sucedido.
Fui engañado, engañado por mi hermano. Yo solía ser un juez allá arriba, pero no cualquier juez, un juez que tomaba grandes decisiones. Mi hermano era culpable, y lo hice pasar por inocente. ¡Yo lo sabia!, ¡Sabia que era culpable! Pero aun así, decidí hacer que nada paso. Pero por más que quiera engañar al padre de todos los ángeles, no pude.
El pajarito, me dijo que ya no iba a poder hablar ni con el, ni con nadie, ya no era un ángel. Era un simple humano.
Mi padre me condeno a estar en la tierra en resto de mi vida, ¡Fui tan tonto!, ¡Tonto y bueno!
No entendía como iba a hacer para vivir en este lugar, mirara donde mirara, había un humando cometiendo un pecado, y sin embargo, no voy a poder vivir yo sin cometer uno de ellos.
Sigo siendo tan bueno y tonto, que van a engañarme aquí también, van a engañarme una y otra vez, “No puedo evitar llorar, es la única manera de descargarme, ahora solo soy un humano” Pensaba, mientras se me caían un par de lágrimas.
Justo en ese momento la anciana toco mi hombro, y con una sonrisa en su rostro me dijo: “Por un motivo o por otro, varios somos los que hemos caído aquí, quizás por ser buenos y tontos, por crédulos, por desobedecer ordenes, en fin, eso no importa. Te juro joven ángel, que no es una condena del todo mala, existen humanos que son como nosotros, y es verdad, aquí no se puede vivir sin cometer un solo pecado, pero hay humanos, que son como ángeles, que están aquí sin alas, sin poder hablar con animales, sin armaduras de oro, o cosas por el estilo, es verdad también, que existen ángeles malvados, o demonios que viven en pecado constamente, que viven su vida como una basura. Joven ángel, solo tienes un poder en la tierra, y es el poder de elegir el camino correcto en este lugar.”
Y no se equivoco, con el tiempo fui entendiendo que la tierra no es un lugar malo, ni tampoco bueno, que también existen ángeles y demonios en ella.
Solo tienes que elegir el camino correcto.